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octubre 23, 2013


Curioseando por el barrio


Así como existen grandes librerías dispersas a lo largo y ancho de todo el país, tenemos pequeñas librerías que son únicas. A estas librerías más pequeñas las denominamos de barrio.

Soy de San Miguel, en la Provincia de Buenos Aires, en el centro de la ciudad existe una librería que se llama Organización escolar San Miguel. Esta librería nació siendo un pequeño local de intercambio de libros de texto, podías llevar el libro que habías usado en el colegio el año anterior y lo cambiabas por el que necesitabas para ese año, siempre poniendo una diferencia de dinero, el usado era más barato que el nuevo, pero el que vos llevaras se tomaba como parte de pago. En la actualidad cuenta con dos locales, uno está en el centro de San Miguel, frente a la plaza, y el otro, más pequeño, se encuentra a unas tres cuadras. A ese local fue al que me dirigí para continuar con mi investigación sobre hábitos de lectura.

El lunes por la tarde decidí entrar en el local ubicado en la Av. Presidente Perón y la calle Italia para curiosear sobre algunos libros y ver el comportamiento de la gente. Al ser una librería más pequeña, las personas que ingresaron no se quedaron mucho tiempo, ya que no se considera como un punto de encuentro, sino que se lo ve como un local de ventas solamente, por lo tanto los lectores iban directo a la única vendedora del local, consultaban por un libro puntual y de allí iban directo a la caja o ingresaban al local, buscaban el libro e iban a la caja, quizás preguntasen por algún otro libro del mismo tema o que complementara el que estaban llevando, pero no pude ser testigo de situaciones puntuales como las que presencié en Yenny. Allí ir a comprar un libro era más un trámite que un paseo.

Al ser un local pequeño y con muchos libros exhibidos, se dificultaba el poder andar con libertad, hay enormes mesas en el medio y estanterías en las todas las paredes, también está completamente ocupado el escritorio donde está situada la caja y las vidrieras muestran los libros que son novedades, pero se nota que las editoriales deben pelear la presencia en ellas. Al destacar estos puntos no estoy diciendo que la venta de libros en una librería pequeña esté más descuidada que en una librería más grande, sino que la forma en la que el lector realiza la compra es diferente, ya que en Yenny los lectores se toman su tiempo y disfrutan de estar en la librería, pero en Organización Escolar los lectores parecen hacer una compra al paso sin reparar mucho en los demás libros que los rodean, salvo que alguno llame poderosamente su atención. Destaco, además, que esta última, es la única librería importante de la zona, por lo tanto es vista, por los lectores de esa localidad, como una librería de prestigio.

Vemos que los hábitos de los lectores varían según el lugar y los mediadores de la lectura pueden intervenir más o menos en función de lo que el lector decida hacer en el caso de la librería pequeña si consulta con el vendedor es posible que este pueda aconsejarle sobre algún libro, si solamente va a comprar un libro, en cambio, es probable que el mediador de la lectura haya sido alguna otra persona o si existe el caso de una madre con su hijo, puede ser que el niño termine guiando a la madre hacia el libro que quiere llevar y la madre puede dejarlo curiosear por el local o simplemente agarrar el libro seleccionado y salir.

Nos encontramos inmersos en un mundo con matices muy variados en todos sentidos y es por eso que debemos agudizar nuestros sentidos para poder captar estos cambios a nuestro alrededor. Las situaciones que presencié en la librería de cadena y en la de barrio fueron completamente diferentes y creo que se debe a que son locales que, si bien están dedicados a la venta de libros, por su ubicación llevan a los lectores a tomar diferentes decisiones.

Datos del local:
Dirección: Av Pres. Juan Domingo Perón 1540.
Teléfono:4664-7133

octubre 21, 2013


Espiando hábitos de lectura


El pasado domingo no tuve mejor idea que ir al Yenny que está en el Alto Palermo. Suelo ir cada tanto acompañada de un amigo que es tan aficionado a la lectura como yo, y más también. Mientras me llenaba las manos de libros, como solemos hacer cada vez que nos reunimos en un lugar como ese, me tomé un tiempo para observar las actitudes de las personas que estaban en el lugar.

Como me imagino que ya saben, Yenny es una librería perteneciente a lo que se denomina "cadena" que quiere decir que esta misma librería la podemos encontrar en varias ciudades, es por este motivo que se genera la idea de que es uno de los lugares en los que seguramente vas a poder conseguir el libro que tanto estás buscando. Destaco, además, que al ser domingo la librería estaba llena de gente y que el local del Alto Palermo no es uno de los más grandes. Sin embargo pude hacer mi observación sin problemas.

El local en cuestión no tiene secciones muy definidas, hay estanterías, un par de mesas donde se exhiben libros y, en el sector de infantiles y juveniles, algunos de los libros están puestos en el piso. Las novedades no están todas exhibidas, por lo tanto tenes que rebuscar entre los libros para poder encontrar alguno o, directamente, consultar con alguno de los vendedores que no abundan y dejan que los lectores se atiendan solos, pero se surge alguna duda, están dispuestos a ayudar. Entre este tumulto de libros pude ver a un señor parado frente a un biblioteca curioseando, muy serio, títulos de libros de historia, aparentemente buscando un libro específico pero sin mucho éxito; un par de chicas mirando sobre una mesa un libro obsequio rojo que al parecer es romántico, se sonreían y hojeaban el libro, quizás pensando en obsequiarlo a sus parejas o tal vez se entretenían momentáneamente con el diseño y los poemas del libro; pude ver, también, a una mamá leyéndole un cuento a su hijita que la interrumpía a cada rato para poder ver los dibujos del libro y jugar con él,  ambas estaban sentadas en unas sillitas y alrededor de una mesita cargada de libros infantiles; en ese mismo sector, cerca de esta escena, dos nenes jugaban con el lector de código de barras e intentaban adivinar los precios de los libros de las estanterías más cercanas; un grupo de jóvenes cercanos a mi, miraban y comentaban, con las manos llenas de libros de novelas juveniles, sobre tal o cual título, si la Editorial se los había enviado, si lo habían leído y qué les había parecido. Todos estaban encerrados en su burbuja, con la atención puesta en el libro que tenían entre manos y ajenos a lo que los rodeaba.

Creo que los lectores son de naturaleza curiosos, inspeccionan cada detalle del libro y, si están acompañados, suelen comentarlo, una vez convencidos se acercan al sector de cajas, otro tipo de lector es el decidido, entra a la librería, pregunta por el libro o lo busca él mismo y se lo lleva. Los hay de todo tipo, pero todos son llevados a ese lugar por el mismo sentimiento que es la lectura.

Retomando el concepto de Mediadores de la Lectura de Michelle Pétit, podemos tomar como ejemplo a la madre que le leía a su hija, a los vendedores del local y a los chicos que entre ellos se comentaban los libros y se aconsejaban sobre cuál de ellos les convenía llevar.


Terminé mi recorrida llevando dos libros y con la idea en la cabeza sobre la importancia que tiene una librería bien organizada, localizada y atendida, además del factor de que al ser una librería de cadena, le da una especie de status y provoca que la gente se sienta cómoda simplemente yendo a mirar los libros. Puede convertirse en un lugar de culto, en un éxito en ventas o en un simple punto de encuentro.

Datos del local:
Dirección: Av. Santa Fé 3253
Telefonos: 5777-8194/ 8186
Horarios de atención: Lunes a Domingos de 10 a 22hs.

octubre 04, 2013


Mediadores de la lectura

¿Cómo empezaste a leer? ¿Quién fue la primer persona que te acercó un libro? 

Cuando pienso en los lectores, pienso en que su afición por los libros siempre surge de un contexto, de un hábito que vio durante su crecimiento, de una conversación con un amigo o de un simple paseo que terminó en una librería. Siempre existen a nuestro alrededor personas que nos guían, nos influencian y nos ayudar a elegir nuestras futuras lecturas, personas o medios que nos dejan ver el mundo de los libros, a estas personas Michelle Pétit, en su libro Nuevos acercamientos a los jóvenes y a la lectura, los llama Mediadores de la lectura.

El mediador puede legitimar, autorizar o afirmar un deseo que aún no ha sido afirmado y puede tratarse de un amigo, un docente, un bibliotecario o hasta un librero. En relación con esto Michelle Pétit dice:

"El gusto por leer no puede surgir de la simple frecuentación material de los libros. Un saber, un patrimonio cultural, una biblioteca, pueden ser letra muerta si nadie les da vida. Sobre todo si uno se siente poco autorizado para aventurarse en la cultura letrada debido a su origen social o al alejamiento de los lugares del saber, la dimensión del encuentro con un mediador, de los intercambios, de las palabras 'verdaderas' es esencial".

Es por esto que los mediadores de la lectura son importantes, nos acercan los libros desde una relación más personal, más cercana y hasta a veces más original. Quería compartir el vídeo de Biblioburro donde podemos ver la forma en la que una persona, movida por el interés de que la lectura llegue a todos, armó una especie de biblioteca ambulante encima de un burro para recorrer barrios que están muy alejados de la ciudad y en los que los niños no tienen muchas posibilidades de acceso a la lectura. Este hombre y su idea son un claro ejemplo de mediadores, ya que es muy probable que los chicos hubiesen podido tener mayor acceso a los libros y ampliar sus horizontes literarios.

Este es el link del vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=tsHyN9zj8_o
Fan Page de Biblioburro: https://www.facebook.com/pages/Biblioburro/32811799715


Los mediadores de la lectura son importantes, transmiten su pasión por los libros y sus conocimientos adquiridos por su acercamiento a las obras, pueden ser buenos consejeros y guías, pero cumplen un papel interesante en el momento de pensar la forma en la que van a ser transmitidos nuestros libros y el lugar en donde se van a mover, son quienes de alguna forma nos llevan a adentrarnos en el mundo de la literatura.